Sueños Recurrentes: Cuentos de Misterio de la Zona Colonial (Misterios de la Zona Colonial nº 1) por Arlene Sabaris

Sueños Recurrentes: Cuentos de Misterio de la Zona Colonial (Misterios de la Zona Colonial nº 1) por Arlene Sabaris

Titulo del libro : Sueños Recurrentes: Cuentos de Misterio de la Zona Colonial (Misterios de la Zona Colonial nº 1)
Fecha de lanzamiento : March 29, 2016
Autor : Arlene Sabaris
Número de páginas : 27
Editor : Arlene Sabaris

Sueños Recurrentes: Cuentos de Misterio de la Zona Colonial (Misterios de la Zona Colonial nº 1) de Arlene Sabaris está disponible para descargar en formato PDF y EPUB. Aquí puedes acceder a millones de libros. Todos los libros disponibles para leer en línea y descargar sin necesidad de pagar más.

Arlene Sabaris con Sueños Recurrentes: Cuentos de Misterio de la Zona Colonial (Misterios de la Zona Colonial nº 1)

Katia es una joven universitaria que vive sola con su hermana Ligia en la Zona Colonial de Santo Domingo. Es la primera ciudad del continente americano y se dice, que a pesar de que han pasado más de 500 años, algunos de sus primeros habitantes coloniales se niegan a abandonar la ciudad. Katia le teme a los fantasmas, pero un temor mayor la embarga cuando tiene un sueño angustiante que se repite cada noche. Su hermana, estudiante de psicología, propone a sus compañeros que analicen el caso de su hermana en un proyecto para una de sus clases y Katia piensa que su problema ha terminado, pero su cuaderno, uno que ella lleva a todos lados, guarda la historia desde su punto de vista y nos la trae sin ocultar detalle.

Sueños Recurrentes lleva al lector por los caminos del miedo que tememos recorrer y es solo una de las historias de terror, inspiradas en casos reales, que alguien común y corriente experimentó en la Zona Colonial de Santo Domingo. Atrévete a recorrer el casco antiguo de la ciudad colonial primada de América, a plena madrugada y bajo las sombras silentes de los monumentos que encierran secretos centenarios. Los sueños, sueños son, decían... el miedo no es real, decían...